Así como la grulla clama tímidamente desde las sombras y encuentra respuesta a su llamado, así como el valle que en su concavidad permite que la humedad se acumule en él, favoreciendo la vida que prospera en su interior, el pincel recorre los delicados trazos dejados por el grafito, realzando formas y volúmenes a medida que la tinta fluye a través de él, en una metáfora que simboliza el devenir de la vida misma, o casi.
viernes 2 de noviembre de 2007
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4 comentarios:
Buen trabajo, pero una decepcion la entrada, viejo...donde esta la chispa, el brillo al que nos tiene habituado!(me parece que el traslado espacio temporal le afecto mas de lo que parece)....
Qué pronto se dejan de apreciar la austeridad, la espontaneidad, qué fácil se habituan los sentidos humanos a lo florido y recargado, tomando por poco atractiva la simple franqueza... En fin, amigo Guaragna, para que se lo voy a ocultar, yo me debo a mi publico. Yo se que usted valora y estima en gran medida la poesía, espero que la nueva entrada sea de su agrado...
Epa, amigo Larreategui, no se me confunda...yo me referia a su clasico (y ya patentado) estilo corrosivo y oxidante, que lo ha hecho famoso y popular en los rincones del mundo! No me confunda brillo y buen gusto con recargado y adornado, que muchos han cometido el mismo error! Aguante Poe, Quevedo!.
De cualquier modo es de destacar su apertura para con su publico.
Interesantes los comentarios, no cabe duda, pero mucho más aún las tintas en cuestión. Si los lápices estaban buenos, las tintas no han decepcionado y tienen igulamente un gran nivel.
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